"¿Aló?... Sí, sí, justo estoy yendo a la casa... sí, hago mi "Cate" y regreso al trabajo... ok ma hablamos luego."
Silvana guarda su celular y pasa por la oficina cargando varios papeles. Su pantalón ceñido desvía la mirada de varios trabajadores, compañeros suyos que todas las noches la imaginan en sus habitaciones, esposada a la cama mientras le quitan ese pantalón que su cuerpo dibujaba. Las chicas nunca la ven en el baño, dicen porque usa el de la oficina del jefe, un exitoso empresario. Silvana es muy guapa puede que por ello le hayan dado el trabajo, pero sería injusto para sus estudios de secretariado que con tanto esfuerzo tubo que pagar cuando el dinero le comenzó a ser escaso.
"Ya regreso Matilde, almuerzo y vuelvo"
Matilde es la otra secretaria que la cubre durante la hora de almuerzo. Es mayor que Silvana y también piensa que le regalaron el puesto ¿Será por su cabello largo y castaño?¿por su nariz perfecta?¿por sus blusas pegadas o será que en verdad sus estudios de secretariado le valieron de algo?. "No demores linda" responde sonriente, "adonde te irás perra" le dice en su mente. Silvana vive a 3 cuadras de su trabajo, lo que le permite ir siempre a su casa a la hora del almuerzo. Un señor que va en sentido contrario le peñizca una nalga al pasar a su lado, pero ella no hace nada y sigue de largo.
"Ya llegué!..."
No hay nadie en casa, así que sube a su cuarto y cierra las cortinas y la puerta. Agarra un espejo portátil de mediano tamaño, saca una toalla, un jaboncito, una gasa, guantes estériles, una botella de agua, lubricante, una pequeña botella de vidrio y una bolsita con un largo tubito de plástico dentro, todo sobre su cama. Se quita los zapatos, se quita el pantalón y se quita el calzón. Sube a la cama, se sienta sobre la toalla y pone el espejo entre sus piernas a la altura de sus rodillas flexionadas. Se le veía todo.
"Se me ve todo"
Toma un poco de gasa, la humedece con el agua de la botella y soba el jaboncito que está a su derecha. Con el pulgar y el índice separa los labios de la vulva y con la gasa en su otra mano limpia el meato urinario. Toma otra gasa y se seca dicha área, luego abre la bolsita con el largo tubito de plástico que dentro llevaba. Se pone los guantes estériles y toma la sonda calibre 12 con su mano derecha. Con su mano izquierda abre el lubricante y unta la punta de la sonda y la superficie de la uretra. Poco a poco a través del espejo verifica el rumbo necesario. La sonda penetra el meato urinario y para cualquiera la agonía sería indescifrable, un dolor agudo y chirriante, menos para Silvana que había perdido la sensibilidad en todo su conducto uretral desde el accidente, por lo que el malestar era casi imperceptible y el lubricante solo ayudaba al trayecto del catéter.
"Ya casi"
Va metiendo de a pocos la sonda hasta sentir la sensación de orinar. Agarra la pequeña botella de vidrio y la coloca rápidamente en la desembocadura de la sonda. Con 25 cm ya introducidos observa como una columna amarilla comienza a moverse hasta verterse en la botella y aliviar su urgencia. Son aproximadamente 10 minutos de espera, en los cuales repasa sus tareas, las cosas pendientes de la oficina, el regalo para Matilde cuyo cumpleaños ya se acerca y la invitación de uno de sus compañeros que la invitó a una fiesta.
"Listo, terminé"
La botella estaba graduada y verificaba los 400 ml que había "orinado". En su cajón tiene varias libretas de apuntes pero saca la de este año, ubica el mes, la fecha del día y entre tantas cantidades ya antes anotadas escribe una más ya casi sin pensarlo. No siempre es así de fácil. Recuerda las veces que se ha lastimado sacando la sonda ensangrentada o las veces que no la dejaron salir de la oficina y los dolores vesicales fueron casi innombrables. Desde el accidente conoció a personas con la misma secuela y el mismo tratamiento, entre ellos tiene un amigo muy guapo, un exitoso empresario. Desde hace 3 años que los gastos de Silvana aumentaron, pero de todas formas terminó su carrera de secretariado. Luego se levanta para cambiarse e ir al trabajo. Una gasa se ha quedado pegada en su trasero pero no se da cuenta pues también ha perdido sensibilidad en esa parte, capaz ya luego se percate, cuando vuelva a hacer su "Cate".







