Aún no salgo del susto, como si me hubiera vuelto un niño en tan solo un segundo. El silencio de mi habitación trae a mi memoria aquellos momentos de terror y arrepentimiento que solo me estremecen, me confunden y me entristecen.
Es que aveces uno mismo es su peor enemigo y es allí cuando el niño tiene ventaja sobre cualquier otro individuo, porque así como en el amor, alguien que no conoce el odio no sabe cómo odiar ni sabe hacer daño de manera intencional. Mientras crecemos el tiempo nos enseña muchas cosas, aprendemos bastante del mundo, de la libertad, de la ciencia, de la diversión y del placer pero también poco a poco sin querer se van enterrando otras virtudes que crecieron con nosotros, que nos identificaron y acompañaron de pequeños, cuando éramos tan inocentes, tan genuinos, tan perfectos...
Por ello hoy pido perdón a mi niño interior que dejé encerrado con llave ese día en aquel cuarto oscuro, quiero abrazarlo y decirle que puede seguir cantando y sonriendo todo el tiempo que quiera, que no volveré a dejarlo solo, que no dejaré que nadie le vuelva a poner un dedo encima a la fuerza, que lo protegeré siempre ante un mundo que parece tener cada día menos seres humanos. De verdad lo siento, no puedo deshacer mis errores pero sí remediarlos; mírame, solo necesito un abrazo tuyo, que me regales una sonrisa; no dejes de ser la música de mi vida, coge tu tambor mi niño querido y alégrame el día.
Es que aveces uno mismo es su peor enemigo y es allí cuando el niño tiene ventaja sobre cualquier otro individuo, porque así como en el amor, alguien que no conoce el odio no sabe cómo odiar ni sabe hacer daño de manera intencional. Mientras crecemos el tiempo nos enseña muchas cosas, aprendemos bastante del mundo, de la libertad, de la ciencia, de la diversión y del placer pero también poco a poco sin querer se van enterrando otras virtudes que crecieron con nosotros, que nos identificaron y acompañaron de pequeños, cuando éramos tan inocentes, tan genuinos, tan perfectos...
Por ello hoy pido perdón a mi niño interior que dejé encerrado con llave ese día en aquel cuarto oscuro, quiero abrazarlo y decirle que puede seguir cantando y sonriendo todo el tiempo que quiera, que no volveré a dejarlo solo, que no dejaré que nadie le vuelva a poner un dedo encima a la fuerza, que lo protegeré siempre ante un mundo que parece tener cada día menos seres humanos. De verdad lo siento, no puedo deshacer mis errores pero sí remediarlos; mírame, solo necesito un abrazo tuyo, que me regales una sonrisa; no dejes de ser la música de mi vida, coge tu tambor mi niño querido y alégrame el día.






























.jpg)

