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lunes, 27 de julio de 2015

Preso II


Bajé del auto y con dos policías a mi costado entro al "hotel" para personas indocumentadas que llegaban a París. Allí un policía me pregunta si puedo hablar francés, le digo que prefiero hablar en inglés o en español, sin embargo ninguna era una opción en ese momento, me hizo preguntas básicas, le expliqué mi problema con la visa, que los pasajes me los mandarían a mi correo en la noche y que luego podría viajar a Martinica, sin embargo la respuesta fue la misma: "No creo que suceda"

El primer piso era prácticamente otra estación de policía como la del aeropuerto, me senté y abrieron todo mi equipaje de nuevo. Se quedaron con mi celular, mi cámara, la batería de mi laptop, lapiceros, y todo utensilio con apariencia punzocortante (mi colgador de alambre para secar mi ropa). Pasé dos horas sentado, los policías cambiaron de turno y el nuevo que llegó volvió a revisar todo mi equipaje por enésima vez. Después de algunas preguntas de la enfermera subí al segundo piso donde estaban las habitaciones, habían bastantes, varios baños y duchas también. En los pasadizos había gente sentada, otros parados conversando alegres como si nada pasara, y otros como yo caminando sin emoción alguna, capaz por temor a que la única emoción que llegaran a sentir les hiciera perder el control sobre sí mismos..

Voy directamente a la oficina de la Cruz roja, está abierta las 24 horas y entre las personas que están de turno buscan resolver tu problema, en mi caso, evitar que regrese a Perú y pueda llegar a mi destino. Vieron mis documentos y les expliqué mi problema, felizmente Aves (sí, como las aves) era un francés que hablaba muy bien el español, me dio una tarjeta para comunicarme a Perú y me dieron un número al cual mi familia podía llamarme, si lo hacían cualquiera que pasara cerca al teléfono me llamaría por el número de mi habitación: 13. Las habitaciones son para dos, yo estaba solo en la mía pero si alguien más llegaba tenía que compartirla. Aves me dijo que envíen mis pasajes a su correo y él los imprimiría, luego evaluarían qué se podría hacer: "No te preocupes, vamos a ver qué hacemos".

Tenía que esperar, así que deambulaba por los pasillos. Algunas puertas estaban abiertas y veía a chicos echados en su cama, algunos en su puerta desnudándote con la mirada y otros esperando solo una sonrisa de vuelta. Me sentía adormecido, aún no podía creer que a las 11pm estuviera en ese lugar y no cenando en un hotel de París junto a mi hermano y llamando a casa para contarles a mis padres sobre el viaje más maravilloso de toda mi vida. De repente se me acerca un señor de aproximadamente 50 años, es de mi estatura, simpático y de barba y cabello canoso. Me comienza a hablar en francés:

Bonsoir / Buenas tardes
Bonsoir/ Buenas tardes
Ça va bien? / ¿estás bien?
...

No podía responder, era como si la pena se hubiera acumulado en mi pecho y aprisionara mi garganta. El señor me miraba con amabilidad, con ternura, como quien encuentra a un gato perdido en plena lluvia. Sabe que no puedo responderle.

Tout va etrê bien /Todo estará bien

Me sonríe y rápidamente quito una lágrima que cae sobre mi mejilla. Le sonrío de vuelta, sé que ya de nada sirve disimular o hacerse el fuerte cuando eso no cambiaría en nada mi situación allí. Solo le respondí:

Je suis triste / Me siento triste

Metmet es de Turquía, ya lleva 7 días en ese lugar, me habla en francés pues si habla en turco no le entiendo ni papas. Me pregunta mi nombre, mi edad y de dónde soy. No sé si es la soledad o el hecho de ser la primera persona que me pregunta cómo estoy desde que llegué a ese país pero me sentía bien al conversar con él, me sentía feliz...

13!!... 13!!!

Era una llamada de teléfono para mí. Dejé a Metmet y fui a contestar, era mi hermano. Me preguntó dónde estaba, si había comido. "¿Los policías te han tratado bien?¿compartes tu habitación?¿tienes dónde dormir?". Tuve que volver a ser fuerte, evitar romperme al escuchar su voz entrecortada y decirle que todo estaba bien, que los policías eran respetuosos, que tenía habitación para mi solo, que me darían desayuno, almuerzo y cena, etc. Le dije que se comunicara con el chico de los pasajes y que los reenviara al correo que Aves me dio pues no podía abrirlo desde el mío que requería una clave de identificación que llegaría a mi celular sin señal, sin batería y retenido por la policía, le expliqué mis opciones y lo que pensaba hacer. Después de hablar también con mis padres colgué. Fui a buscar a Metmet pero ya no estaba. Por momentos me encontraba con gente de Kenia, Palestina, México, Vietnam, Zimbabue, etc. todos con una historia diferente, algunos me regalaban una sonrisa y me hacían sentir que no estaba del todo solo.

Metmet me encontró después, me dijo que yo hablaba muy bien el francés y que le parecía un chico inteligente. Me sonrojo. Bajamos al primer piso, estábamos solos, me mostró todos los ambientes del recinto, el comedor, la sala de estar, otros baños para cuando arriba estuvieran ocupados, el jardín.. me mira y me sonríe, yo evito su mirada pero me siento feliz. Volvemos al segundo piso, yo le hablaba de lo que estudiaba y él me contesta varias preguntas que le hacía sobre ser musulmán, de repente se detiene y me dice que mañana tiene cita con el juez quien decidirá si se queda en Francia o se regresa a su país, se tiene que ir a dormir. Ya eran las 2am, había perdido la noción del tiempo. Le dije que no quería que se fuera, pero que estaba bien que ya se fuera a dormir. Le digo que es una gran persona y él me responde:

"Shallah Tu seras bien" / "Que Alá te lleve con bien" 

Se despide y yo me quedo solo en el pasadizo. La señora de la Cruz roja me ve y me pregunta si deseo chocolate caliente. Le digo que sí. Pregunto por los pasajes, ya habían llegado y ya estaban impresos, el problema era que estaban comprados para salir desde otro aeropuerto al cual no podía llegar sin una Visa de tránsito para Francia, ni la policía ni la Cruz roja podían acompañarme. Fui a mi habitación, me tapé con la frazada que me dieron y dormí exactamente 4 horas. En la mañana siguiente estuve practicando lo que le diría a la policía, cómo le haría entender mi pedido y las alternativas que propondría. Cuando bajé dispuesto a hacerlo la enfermera me llamó, tenía que pasar por consulta médica antes. Felizmente el doctor hablaba muy bien el inglés así que le expliqué mi problema. Él y la enfermera consideraron que por mi estado de salud no era lo más recomendable que yo me quedara en ese lugar y entendían lo importante que era para mí como científico exponer en dicho Congreso. Fueron a hablar con la policía, abogaron por mí. Después de un rato bajaron mi maleta y mi hermano llegó a visitarme. Nos abrazamos, le perdí perdón por todo lo que estaba pasando "No cholito, tú no tienes la culpa de nada" me dice. Como en las películas estábamos frente a frente en una mesa con la policía esperando en la puerta. Le dije que todo se solucionaría si sabían que podía quedarme con él en París hasta el día de mi viaje y que él me llevaría al aeropuerto. Mi hermano conversó con la policía y después del medio día la enfermera me dijo que traerían el resto de mi equipaje al primer piso, que me llevarían al aeropuerto a comprar mi Visa de tránsito para no tener problemas al regresar a París desde Martinica y que mi hermano ya me estaba esperando en el terminal E2 del aeropuerto.

La enfermera, Aves, Metmet y algunas otras personas que me ayudaron en esos momentos se han quedado grabadas en mi memoria. "Vous etês magnifique! / Eres maravillosa!", fue lo último que le dije a esta enfermera de unos ya 60 años, mientras se alejaba por el pasadizo me dijo que fuera y expusiera mi trabajo científico, y así lo hice. A eso de las 4pm ya estaba con mi hermano,nos abrazamos y fuimos al hotel. Lo primero que hice fue llamar a mis padres, a mi hermano y al jefe de mi laboratorio. Luego me despojé de mis ropas, llené la tina con agua tibia y me eché a descansar como si estuviera entre las nubes. Esa misma tarde conocería la Torre Eiffel y todo lo que planeaba hacer antes de poner un pie fuera de ese avión. Me esperaban días maravillosos y ahora que estoy de vuelta en lima veo que todo valió la pena.

***
PD1: Todo salió bien después de ese día, me fui a la isla y expuse mi trabajo frente a notables científicos de todo el mundo.
PD2: Durante los días que estuve en la isla recibí otra gran noticia, he ganado una pasantía en un laboratorio en USA para el verano del 2016.
PD3: Metmet donde quiera que estés... gracias

martes, 21 de julio de 2015

Preso I


Después de publicar por Facebook un mensaje en el que agradecía a la gente de mi laboratorio por el tiempo trabajando junto a ellos, apago mi celular y me dispongo a ponerme el cinturón de seguridad pues estábamos a punto de despegar.

Tras la primera de las doce horas de viaje un mozo alto, rubio y de encantadora sonrisa me pregunta :

"Vous voulez le café ou du lait?" / "¿Quiere café o leche?"
"Je voudrais le café, merci" / "Quisiera el café, gracias"

Estaba nervioso, era la primera vez que viajaba fuera de Perú, el motivo principal del viaje: Exponer mi primer resumen científico como autor principal en un congreso internacional frente a expertos en el tema, iba a realizarse en Martinica, estado francés ubicado en el caribe cerca a Venezuela, sin embargo no hay vuelo directo de Perú a dicha isla francesa por lo que estaba yendo primero a París para encontrarme con mi hermano que iba a estar por allí unos días, desde allá sí hay vuelo directo a la isla y aparte iba a cumplir uno de mis grandes anhelos, conocer Francia y la ciudad de l´amour. No podía creerlo, todos los temores se iban al imaginarme paseando por las calles cercanas a  L´hotel des invalide, tomando un capuchino en Les champes elysees, visitando el museo De Louvre o divisando de noche el resplandor de la torre Eiffel.  La emoción me embargaba y quería que las 11 horas restantes de viaje volaran tan rápido como el avión en el que iba.

¡Llegamos! Esperé a que casi todos los pasajeros salieran del avión , tomé mi mochila, me puse mi morral y me despedí del mozo guapetón que me atendió. A la puerta del avión me pidieron que esperara la silla de ruedas que había solicitado  y es que por más que yo pueda caminar por mi cuenta el aeropuerto Charles de Gaulle es enorme, ¡hay un tren adentro!. Subo a la silla y después de pasar por ese tunel que conecta al avión con el edificio los policías solicitan a cada uno nuestros pasaportes. Entrego el mío pensando en qué parte tendría que recoger mi maleta y luego dónde estaría esperándome mi hermano. La policía llama a su compañero y le muestra mi pasaporte. Me mira y vuelve a pasar las hojas de aquel documento. Finalmente me pregunta:

"¿Vous parlez francais?" / "¿Habla francés?" 
"Un petit. Je parle l´anglais et l´espagnol" / "Un poco. Yo hablo inglés y español"

La policía (que parecía latina) me comienza a hablar en un español sin mucho vocabulario. Me dice que no tengo Visa para Francia, yo le digo que tengo Visa para Martinica pues ese es mi destino y que al tramitarla indiqué que primero iba a ir a Francia pues no hay vuelo directo. Ella me replica diciendo que por más que Martinica sea de Francia la Visa es solo para suelo americano, no europeo. Yo le digo que en la embajada me pidieron una reserva de vuelo y di la de Francia y que en ningún momento me dijeron que necesitaba solicitar otra visa aparte. La policía me pregunta si me iba a quedar en París, yo le digo que solo 2 días porque el vuelo a la isla es el 17. Ella me pide los pasajes a la isla. Yo le digo que los van a comprar desde Perú ese mismo día pues es un viaje financiado. Grave error . Ella concluye: "Tu historia es difícil de creer".

Al ser el último en salir del avión, Assis (el chico que me llevaba en la silla de ruedas) y ambos policías me llevan a una dirección contraria a la de los demás pasajeros, cruzamos puertas, ascensores y pasadizos larguísimos. Les pregunto adonde me llevan, les digo que quiero llamar a mi hermano pero me dicen que después. Tomamos el tren para ir hacia otro lado del aeropuerto. Luego de unos corredores más llegamos a la estación de policías que hay dentro. En la entrada varios latinos y africanos están con sus maletas esperando a que los llamen. Me llevan directamente a una oficina, me preguntan si puedo caminar, yo les digo que sí. Me despido de Assis de origen marroquí quien me desea mucha suerte. Preguntan mi nombre y nacionalidad. Toman mis huellas digitales y me conducen a otra habitación. Allí dos policías más me piden que abra mi maleta, también mi mochila y mi morral, se colocan sus guantes y empiezan a sacar absolutamente todo. Les digo que quiero llamar a mi hermano, que debe estar muy preocupado por mí, que deberíamos habernos encontrado ya hace 2 horas y no tiene noticias mías. Me responden que luego podría llamarlo. Cuentan todo mi dinero, los soles que tenía y los euros. Anotaban la cantidad y seguían poniendo las cosas pequeñas en bolsas de plástico. Me pidieron que sacara todo de mis bolsillos y que me quitara el saco. Les di mi celular y luego me dieron varias hojas por firmar. Felizmente no me había olvidado de leer francés y verificaba que todo lo que firmara era verdad de acuerdo a lo que sucedía en ese momento.

Me piden que espere en la sala sentado, que ya llegaría la intérprete. A mi costado había una chica de México y más allá un jovencito de Ecuador. Llega la intérprete, una joven guapa y delgada que habla perfectamente el español y el francés. Me llevan a una oficina para hablar con ella.

- Siéntate. Ahora mira a esa cámara que te tomarán una fotografía y grabaran toda nuestra conversación.

Miro desafiante a la cámara, poco a poco me daba cuenta de que esto era más serio de lo que pensaba.

- No tienes visa para transitar por Francia solo por Martinica
- Martinica es estado de Francia en ningún momento me dijeron en la embajada que requería 2 visas por separado.
- Pudo haber sido un problema de mal interpretación pero esa es la realidad.
- ¿Y si llamo a la embajada?
- Ya llamamos, dicen que solo te han dado visa para la isla
- Puedo hablar con ellos para explicarles
- Nunca ha funcionado
- Yo no tengo intenciones de quedarme en Francia yo estoy yendo a exponer un trabajo a Martinica
- No tienes los pasajes para dicha isla
- Los van a comprar hoy, los enviarán a mi correo...
- El procedimiento es muy simple, el 17 a la 1 pm vendrá un avión que te llevará de regreso a Perú, mientras tanto te quedarás en un hotel donde la Cruz roja puede ayudarte con lo que necesites
- No puedo regresar, tengo que exponer un trabajo, es un viaje financiado por un entidad extranjera...
- No hay nada que puedas hacer
- Si imprimo los pasajes
- Mmm difícil que la policía te deje ir igual
- Pero en el pasaporte indica que con carta de invitación, seguro médico internacional y dinero puedo estar en Francia...
- En la Francia de América, osea Martinique, estás en Europa
- Necesito hacer una llamada
- Apunta todos los número que vas a requerir de tu celular pues te lo van a retener... Ahora necesito que firmes esto.

Fui a hacer la llamada a un cuarto vació, lúgubre y lleno de pintas. Había una banca larga con dos niñas asiáticas comiendo y un único teléfono colgado sobre la pared. Llamo primero al responsable de comprar los pasajes, no le dije dónde me encontraba ni qué pasaba, solo fui directo: "Urgente, necesito que compres los pasajes de una vez y que me los envíes al correo". No podía comunicarme con mi hermano que estaba en París así que llamé a mi otro hermano en Perú. Mantuve la calma durante toda la conversación, le dije todo lo que había sucedido, que yo estaba bien, que la policía me llevaría a un hotel a pasar la noche y que iba a arreglar las cosas antes de que me regresen a Perú, poco a poco sentía la voz entrecortada de mi hermano, así que antes de que me pasara lo mismo le di la dirección para que se la diera a mi otro hermano y que le dijera a mis padres que no se preocuparan.

Terminó mi tiempo de llamada, ya el carro me estaba esperando. Habían bastantes policías en la estación, hombres y mujeres. No me podía importar menos si eran guapos o musculosos, en ese momento lo principal era yo y cómo podía liberarme de la situación en la que me había metido. Ellos llevan mis maletas, las suben al carro y luego yo. No demoramos ni 10 minutos. Habíamos llegado al "hotel", un edificio aún perteneciente la aeropuerto cuya peculiaridad eran las rejas y el cerco eléctrico en todo su perímetro. El primer piso era una estación de policías y el segundo piso era el hospedaje. Solo la policía podía entrar y salir de allí. Me preguntaron si tenía hambre, les dijo que no. No sabía cómo era ni a quiénes iba a encontrar adentro, solo sabía que era 15 de Junio y si me quedaba sin hacer nada durante esos días mismo preso sin salir de aquel lugar llegaría el 17 y en lugar de viajar a Martinica, a la 1 pm un avión me regresaría a Perú y a una realidad tan triste que no podría ni de mi boca salir.


PD1: No estoy escribiendo desde una celda
PD2: Ya acabaron mis clases por lo que puedo volver a escribir
PD3: Todo esto es verdad

martes, 19 de mayo de 2015

La dulce cocina


La vida es un gran festín, lleno de suculentos platos para cada tipo de paladar. Obvio, no a todos nos gusta lo mismo, pero solo alguien que sabe aprovechar de la vida degusta cada uno de los platillos sin discriminar, los saborea y siente esas cosquillas de placer debajo de su lengua. Toma esos aromas que lo trasportan a un mágico atardecer en su albergue favorito, en compañía de sus mascotas, de sus protegidos, de sus amigos y todo lo que le hace feliz.

Sin embargo, muchas veces el degustador en su afán de disfrutar se olvida que todos esos potajes no provinieron de la nada, sino que alguien con un afán aún más grande se encargó de preparar y cocinar todos los platillos de la mesa. Una persona que ama la cocina, vierte en cada ración su entusiasmo, su alegría, su destreza y su cariño. Es un gran deleite degustar dicho festín, pero el alma más engrandecida muchas veces es de la persona que se esforzó para que otra pudiera ser feliz. A pesar que la receta sea difícil, que se queme, se corte o se canse, el chef siempre va a buscar la satisfacción y las felicitaciones del comensal. 

De todas maneras, es el cocinero quien también muchas veces prueba sus platos y decide si trabajó bien o mal, si aún hay algo que mejorar o qué cosas se pueden agregar para obtener el sabor deseado. Se perfecciona, pide consejos de las personas que admira, de sus modelos a seguir, intenta y cae, sigue luchando y vuelve a levantarse, emplea una nueva receta, la prueba y vuelve a caer, se deprime, lo supera, alza la mirada, se pone de pie y lo vuelve a intentar. Es una lucha constante en la vida que no siempre es lo que aparenta, porque muchas veces el cocinero piensa que puede estar estancado pero cada intento es una experiencia compartida, un sabor quizás no agradable pero que le ayuda a saber qué no hacer y que sí, se sigue perfeccionando y sin quererlo va alimentando a otros no solo con su comida sino también con su entusiasmo, su fortaleza y su ejemplo a seguir. Ese creo yo es un cocinero ejemplar, el que nunca se rinde y ese es el Lu que yo siempre voy a recordar.

Hasta siempre héroe de Villa Vaquita, el héroe de su familia y mi héroe personal.

La vida siempre fue tu festín.



***

Pd1: El blog de Lu se llama Cocinando en la vida
Pd2: Lu ganó en los Blog LGTB Peruanos 2013 a Mejor Post Campaña por el post: "¿Yo, súper Héroe?" donde presenta su albergue para animales abandonados llamado Villa Vaquita.
Pd3: Lu apoyó a la Unión civil, le gustaba cocinar, resaltaba los productos peruanos, quería a sus animales, a sus amigos y a su familia. Falleció hace unos días, me siento triste y esta es una manera que se me ocurrió para despedirme y decirle gracias.

miércoles, 8 de abril de 2015

Con el primo hasta que gimo


¿A quién no le ha gustado su primo?

Ok, capaz no es cosa de todos, pero aveces los primos suelen ser atractivos no solo a la vista sino también por su forma de ser. Yo al menos sí he experimentado esta atracción prohibida, como cuando tenía 8 años y abrazaba el polo de mi primo adolescente imaginando que él me estuviera abrazando también, pobre de mí que de repente me di cuenta que mi primo me miraba desde la puerta ya hace varios minutos y yo todo bien rojo doblo dignamente el polo, lo dejo sobre su cama y corro despavorido hacia la sala esperando no verlo hasta el día siguiente.

Soy el menor de todos los primos por lo que siempre los 8 o 9 años de más que me llevaban han influenciado, a mi parecer, en mis gustos por personas mayores que yo. Tengo un primo con el que soy contemporáneo pero nos hemos criado tan juntos desde pequeños que lo veo como a un hermano y la idea de "algo más" nunca se me ha pasado por la mente, mira que tan incestuoso no soy.

Pero ¿por qué traigo todo esto a la mesa de discusión blogueril? no es que quiera promover las relaciones consanguíneas aumentando el riesgo de expresión de genes deletéreos en la población, no, claro que no. Sino que un primo lejano de unos treintaitantos años (así como me lo indicó el doctor) viene a vivir a mi casa por quién sabe cuánto tiempo, quizás unos pocos-varios meses, y yo estoy que pienso en las cosas que debo de tener en cuenta para mantener una relación cordial, respetuosa, amical y nada pretenciosa con un familiar lejano que recién empiezo a conocer, (osea tips para no levantarse al primo), ustedes me entienden.

Tip para no levantarte a tu primo N° 1 : No verlo semidesnudo

Es cierto que los hombres somos muy visuales. Así que para evitar tentaciones prefiero no ver a ciertas personas en ciertas situaciones y con ciertas ropas. Por ejemplo, no ir a la ducha justo cuando él quiera entrar o salir con una minitoalla que cubra su velludo... cuerpo. Tampoco hacerse el hacendoso preguntando si necesita que le alcance el jabón o el shampoo mientras se está bañando. Menos pasarse de pendeivis y decirle: "uyyy me olvidé de lavarme los dientes..¡voy a entrar!".

Tip para no arrechar a tu primo N° 2: No buscar el roce

Ok no sean malpensados, no me refiero necesariamente a "ese" roce, sino a cualquier contacto físico innecesario. Por ejemplo estar volviendo de noche en el carro y preguntarle: "¿me puedo recostar en tu hombro? tengo sueño" (siempre funciona), o buscar pretextos para acariciarle el rostro: "uy tienes algo en la cara, déjame te lo quito... mmm está por tu barbilla... un poquito más que no sale.. ahh no, era un lunar". Obviamente hay momentos en donde será inevitable que tú o él te toque, así que para eso solo mente fría y no te creas la última chupada de mango que no hay gesto mal hecho sino mal interpretado (sí, lo cambié y qué).

Tip para no comerte a tu primo N° 3: Búscale defectos

Bueno estos ya parecen tips más para no enamorarse, pero solo en caso de que tu primo sea un Adonis, sea súper atento contigo y haga temblar a tu corazoncito soltero. Lo digo porque en algún momento he estado en una situación parecida y para colmo de adolescente, cuando tienes muchos sentimientos a flor de piel. Para esto debes tratarlo como un pata más, bromearle, no temer en quedar mal, mostrar tus defectos y hacerle notar los suyos. No tienes que impresionarlo porque no estás buscando salir con él, de paso que eso ayudará a la convivencia porque estarán juntos bastante tiempo y no todos tenemos las mismas costumbres.

Mi primo es un poco más alto que yo, tiene la voz gruesa, es trigueño, velludo, y el condenado me acaba de decir que en invierno le sale más vello y le crece la barba (Munani buscando el babero de su sobrino). Felizmente es algo sobrado y creído lo que para mí es tremendo bajón. Ya me había acostumbrado a vivir solo con mis padres, me sentía libre de cantar por toda la casa y hacer mis payasadas. No pienso sacrificar nada de eso, supongo que él tendrá que acostumbrarse y trataré de no ponérsela difícil. En el fondo parece buen chico y sigue siendo familia, lejana pero familia. Así que ya saben, si sienten que están apunto de caer recuerden estos tips y traten al primo solo con cariño.

***

PD1: Mi primo no es tan guapo como el de la foto.. la verdad está gordito XD
PD2: Acabo de regresar de Chiclayo, me di mis minivacaciones de Semana Santa
PD3: Gracias por sus saludos por mi cumpleaños, ya cumplí 20... ejem ejem, hace 5 años! T.T

martes, 31 de marzo de 2015

No te preocupes, ya va a salir



Me tapo la boca y empiezo a llorar en silencio mientras veo pasar las luces de los postes. No quiero que el taxista me escuche pero parece no interesarle en absoluto lo que está sucediendo conmigo en ese momento. Él sigue conduciendo y yo sentado en la parte de atrás trato de calmar esa angustia en el pecho que me genera saber que mi amigo se va a otro país. Es algo tonto pues solo se va por unos meses y yo por mis clases tampoco es que esté yendo seguido al laboratorio, sin embargo, él ha sido una de las personas que no solo me ha enseñado muchas cosas útiles en investigación, sino que ha sido alguien que me ha ayudado cuando ni yo ya creía en mí mismo. En algún momento les he contado que mis prácticas en este laboratorio empezaron de forma catastrófica, iba solo 2 días a la semana por mis horarios de la universidad y todo lo que realizaba terminaba en ensayos fallidos. El chico que por así decirlo me tenía a cargo solo me decía "te volviste a equivocar", "tienes que concentrarte más", "se supone que deberías saber" y muchas otras cosas que aparte de su forma imperativa de dar indicaciones ya me tenían al borde de decirle sus verdades.  Fueron como 7 semanas consecutivas sin resultados debido a que los reactivos que llegaron para mí estaban mal rotulados, nunca hubo error en mis cálculos, nunca me equivoqué al operar, pero solo después de hacer muchas pruebas destinadas a descubrir el motivo de las fallas pude resolver el problema. Por otro lado, Javi nunca fue cruel, no solo tiene conocimiento científico, sino también inteligencia emocional, más de una vez me dijo que en el laboratorio muchas cosas se aprendían del error, pero tras mis constante fracasos yo ya pensaba que el problema era yo. Mientras el chico un año menor que yo me decía "¿en qué te equivocaste esta vez?, Javi me decía "No te preocupes, ya va a salir", mientras uno me ordenaba, Javi me ayudaba, mientras uno me increpaba Javi aún creía en mí. Una vez resuelto el problema comencé a tener resultados. Empezó el verano y avancé bastante la parte experimental. Almorzaba siempre con Javi pues al otro chico felizmente lo mandaron a llevar un curso de verano. Le comentaba de mis planes y él a mí de los suyos. Siempre lo vi como  un hermano mayor pues muy aparte de ya estar comprometido tiene este gusto de aconsejar y así evitarte futuros problemas, claro, solo si te ve interesado en aprender y trabajar en el laboratorio. Como todos, aveces se enoja, pero si en algún momento te tropiezas con su mal genio luego se disculpa. Es una gran persona.

Son las 11 pm y llego a mi casa. El viaje me ayudó a disipar la pena. Siento cólera conmigo mismo por haber estado toda la tarde con él y no haberle podido decir todo lo escrito líneas arriba. Esta tonta crianza de no poder decir todo lo que uno quiere por vergüenza o temor a qué pensará me hace escribir ahora mis sentimientos hacia Javi. Lo que siento por él es gratitud, admiración y amistad. Espero que le vaya muy bien en su viaje, se lo merece.

lunes, 23 de marzo de 2015

69


Estoy tratando de recordar cómo es que se hacía esto. Es cierto que con la edad la mente se va oxidando como bicicleta olvidada en la azotea, yo solo usé mi bicileta un par de años justo antes de que empezara a cojear y mi azotea se llena de nostalgia al recordarlo... me siento nervioso ¡¿Cómo empiezo esto?! La casa está vacía, no hay ninguna luz encendida y el hermoso atardecer que atraviesa por la ventana me da la atmósfera perfecta para volver a escribir en un espacio que la verdad pensé eliminado por el paso de los años. ¿Qué ha sido de mí? pues mucho, como siempre tratando de obtener experiencias nuevas. A este punto de mi vida puedo decir que soy un enorme conjunto de errores y aciertos pero estoy feliz con cada uno de ellos, me han hecho lo que soy y, a pesar de las arrugas, me gusta aún como soy, aunque mirar al pasado es aveces inevitable. He encontrado estos videos que grababa en mi habitación cuando cantaba con mi guitarra. Cómo me gustaría volver a tener ese rostro de niño flaco con barritos y pelo negro alborotado. Desearía que mi piel volviera a ser tan suave como antes y que mi delgadez inspirara ternura en las chicas y atracción en algunos chicos. No tengo la más mínima intención de que vean cómo es mi rostro ahora, sé que las experiencias nadie me las va a quitar pero mentiría al decir que no extraño mi cuerpo de joven, cuando la vida me florecía y caminaba con esos dos bastones mirando en alto como si estuviera en una constante pasarela.

París en invierno es como vivir dentro de una refrigeradora, pero la calefacción mantiene estos huesos aún calientes. Desearía caminar con dos bastones pero a mis problemas de columna se le sumaron los achaques propios de la edad y nuevos males producto de tanto químico y agentes cancerígenos con los que he trabajado a lo largo de los años. Es curioso, me han dado mucho dinero y satisfacciones en la carrera pero me ha quitado salud, como bien dicen, todo tiene un precio en esta vida. Por otro lado aún tengo mi guitarra acústica que es una reliquia para los "instrumentos" musicales que hay ahora, pues si tienes suerte es algo que puedes tocar y no un holograma mezclador de sonidos y figuras abstractas. Aún tengo también ese cuaderno que un blogger me regaló donde apuntaba las nuevas canciones que se me ocurrían, puedo decirles que hace una semana llené la última hoja.

Son las 5:30 pm y Antonela ha ido a acompañar a su papá a su cita con el doctor. Si les hablara de ella me domoraría una vida entera, tiene una hermosa piel canela y unas pestañas enormes misma muñeca. Buen gusto para la ropa y nada eticosa con la comida. Le aburre mi trabajo, prefiere las cosas con mayor actividad física pero eso sí, me las arreglé para que aprendiera a tocar el piano. Tiene 24 años y se me hace difícil explicar cómo tomé la decisión de criar a un bebé cuando a mis 24 estaba completamente seguro de no hacerlo en un futuro cercano, y cierto que no fue cercano, felizmente su papá también estaba decidido a hacerlo y con su apoyo todo se volvió difícil, divertido y bonito. Fue más fácil tener una familia en un país donde saben el verdadero significado de ser mamá y ser papá, por eso no la pude criar en Perú pero siempre la he llevado de visita para que conozca sus paisajes, su comida, sus costumbres (las buenas por si acaso), y a la familia, a sus tíos y a sus abuelos que felizmente llegó a conocer y a quererlos también.

Extraño a mis padres, se me hace todavía difícil saber que ya no están junto a mí. No hubo accidente ni enfermedad, fue el proceso natural de cualquier ser humano, solo que a esta edad te das cuenta que uno nunca deja de ser hijo y esperas sus besos, sus abrazos, la comida caliente en la mesa y las películas los fin de semana en nuestro departamento de Jesús María. Claro que les decía cuánto los quería, solo que ahora siento que debí decirlo más y pedirles más abrazos a ver si el efecto me duraba hasta hoy día. Vuelvo a Perú a ver a mis sobrinos, a mi angelito que ya es todo un adulto, igual de gordito que mi hermano pero le gustó la ciencia como al tío, y pensar que yo le cambiaba los pañales cuando venía a mi casa y me quitaba los lentes para tirarlos al suelo.

Es curioso cómo a pesar de todos los avances tecnológicos que hay hoy en día, este espacio quedó intacto, capaz por su intrascendencia fue olvidado pero no eliminado. Así que como quien solo juega a ver si pasaba algo ahora he vuelto a abrir este gran baúl de recuerdos, lleno de anécdotas, ficciones, canciones y poesías sobre bacterias y ADN. Pensar que de adolescente me hacía todo un mundo pensando en el amor cuando ahora eso lo traduzco solo en compañía agradable y felicidad en una taza de chocolate caliente cuando empieza a caer la nieve. Mis dedos siguen flacos pero se han llenado de manchas, mi cabello ya no es totalmente negro ni abundante, y mi rostro tiene arrugas hasta para regalar. Qué crueldad con los años pero así es el trayecto y aún sigo en camino. Uy, parece que ya aterrizaron el carro en el jardín, aprovecharé en ir poniendo la mesa para la cena, ellos ya saben que no me gusta que lo haga el robot.

No sé si aún haya alguien que vaya a leer esto, al menos algún blogger que conozca de hace más de 45 años que se haya dado cuenta de que siempre se puede seguir escribiendo. Quizás algún nuevo adolescente con mucho que expresar y que acaba de descubrir este medio que le va a dar muchas alegrías y al cual puede volver cuando quiera, cuando lo necesite, cuando lo sienta, aunque pasen muchos años.

lunes, 9 de marzo de 2015

Munani Potter y la Tesis de la muerte


Mis vacaciones ya se acaban y la verdad no siento que hubieran llegado del todo. Estos primeros meses del 2015 han sido una especie de repartición de actividades, pues no habré estado en clases pero cosas por hacer nunca me faltan. Muy aparte del proyecto de investigación que continúo en mi casa de estudios (sí, lo de las moscas), he aprovechado este verano en avanzar con mi tesis de licenciatura la cual estoy realizando en otra universidad pues el laboratorio tiene equipos y reactivos destinados para ese tipo de investigación.

¿De qué se trata mi tesis? Simple, es analizar el polimorfismo de un SNP presente en la región promotora de un gen que puede tener relación con la vulnerabilidad de un paciente infectado con un virus a generar una enfermedad específica. En cristiano, analizar tu ADN para ver si te enfermas o no.

Me gusta mi tema porque el 100% se aplica mi carrera, uso técnicas de Biología Molecular, se ubica dentro del análisis de la genética humana (no me gusta trabajar con plantas ni bacterias) y se utiliza para investigar enfermedades que aún no tienen tratamiento, por lo que la utilidad está más que justificada.

¿Que si es fácil? pues no, como me dijo un amigo en el laboratorio "Si no sufres, no es tesis". Y es que en carreras de investigación puedes tener no un mal día, sino semanas enteras para botarlas al tacho, experimentos que fallan una y otra vez mientras tú piensas en dónde puede estar el error para evitar seguir perdiendo reactivos y lo más importante: TIEMPO, pues muchos de mis resultados los obtengo después de 2 días de empezar un proceso. 

Aveces me gustaría tener ese reloj que le dieron a Hermione en Harry Potter y el prisionero de Azkaban, para retroceder el tiempo y poder corregir mis errores una vez los haya resuelto; Tener una varita mágica para invocar las muestras desde el otro laboratorio también estaría muy bueno, y la capa de invisibilidad para cuando llegue el jefe a pedir resultados, es la verdad, cuando él llega todos los tesistas tiemblan pues mi asesor es una gran persona pero también es bien exigente, para mí es como un Dumbledore aunque mucho más joven y heterosexual.

¿Si tengo un Voldemort? mmmm no sabría decirlo, hay alguien que no me cae pero es más tonto que malo así que no lo estaría calificando adecuadamente (pobre Voldemort). Luego hay una chica que misma Hermione se cree una sabelotodo, hay un buen amigo siempre dispuesto a ayudar por lo que él sería Ron, y pues Harry obvio soy yo, claro, un Harry gay pero Harry al fin y al cabo pues el protagonista de esta tesis que me está costando sangre, sudor y lágrimas (sangre aún no pero me late que pronto) tiene que ser yo.

Cosas chistosas nunca faltan en el labo. Ya alguien me ha preguntado al fresco si me gustan los chicos y pues no lo pude negar (lamentablemente fue una chica, ¡chesu!). Luego ha llegado un chico de 26 al que se le ve bien jovencito aunque con barbita mmmm se pone atractivo, estoy seguro que es gay, y no lo digo por lo de la conversación del otro día:

Yo: Pucha, la fuente de poder está apagada.
Él: Si quieres te la enchufo
Yo: O.O! ammm

Sino por su forma algo amanerada que tiene al hablar cuando se emociona. No me preocupo mucho por eso pues mis ojos están ahorita solo en mi tesis y en otros investigadores de treintaitantos que me hacen ilusión. 

Estas vacaciones me han permitido avanzar con la tesis, la idea es sustentar ni bien termine este mi último año en la universidad ¡no puedo creerlo! y pensar que empecé este blog cuando aún ni empezaba la carrera. En fin, no tendré magia como la que fantasea J.K. Rowling pero sí tengo el poder para hacer que las cosas pasen, es una magia especial a la que llaman: Esfuerzo.